martes, 24 de noviembre de 2009

La noche te devuelve a mi.
¡Oh,mi tortura!
Recuerdo esos besos que
a mi alma inquietan
y esas caricias que
en mi piel queman.
¡Qué placer y qué dolor!
Sentirte y no tenerte.
Resignarme a amarte
y a no (poder) quererte.
A besarnos,
y que sea sólo pasión.
Pero en silencio,
en mi silencio...
Grito: ¡Amor!

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