martes, 24 de noviembre de 2009

Mi musa...

Ella,
mi musa,
quien mirándome a los ojos
me ruega que no la piense
que no la quiera y
que en mi yo repare.
Pero musa,
lo que tú no sabes
es que todas las rosas
con espinas nacen y,
lo que tiene querer poseerlas
es que siempre sangrar nos hacen.
Con ello te digo que
mi sangre prefiero ver brotar
antes que mi rosa soltar...

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